RedPsicologia > Biblioteca > Diccionario de psicologia genetica

 

ADAPTACION FUNCIONAL

 

Estado de equilibrio entre la asimilación de la experiencia a la mente, y la acomodación de la mente a la nueva experiencia. A diferencia de la adaptación orgánica, en la adaptación funcional los intercambios no son materiales sino funcionales en cuanto están involucradas funciones como la percepción, la motricidad, el pensamiento formal, etc. Sinónimos aproximados: adaptación mental, adaptación cognoscitiva.

 

1. Generalidades.- Consecuente con su afirmación de que "toda explicación psicológica termina tarde o temprano por apoyarse en la biología o en la lógica" (3:13), la adaptación funcional, para Piaget, no es más que la continuación de la adaptación orgánica o material en el nivel mental, de aquí que también puede designarse a la adaptación funcional como adaptación mental.

La designación 'funcional' alude al hecho de que en la adaptación mental, las modificaciones que sufre el organismo y su ambiente ya no son de orden material o sustancial, como suelen serlas en la adaptación orgánica, sino de orden funcional, puesto que "son determinadas por la motricidad, la percepción y el juego de las acciones reales o virtuales (operaciones conceptuales, etc)". En efecto, la percepción, la motricidad, etc. son funciones, y "la vida psicológica comienza con intercambios funcionales, es decir, en el punto donde la asimilación no altera ya de modo físicoquímico los objetos asimilados, sino que los incorpora simplemente en las formas de la actividad propía (y donde la acomodación modifica sólo esta actividad)"  (3,18).

En la psicología genética piagetiana adquiere entonces particular importancia la adaptación funcional. Para una descripción más detallada de sus características generales remitimos al lector al artículo Adaptación, por cuanto al emplear Piaget este término sin más, casi invariablemente se está refiriendo a la adaptación funcional. Las expresiones adaptación cognoscitiva y adaptación mental pueden considerarse a los efectos prácticos de la lectura de los textos de Piaget, como sinónimos de adaptación funcional. Por otro lado, conviene diferenciar adaptación funcional de adaptación inteligente por cuanto en diversos textos de Piaget, éste hace aparecer la conducta inteligente en cierto momento del desarrollo (por ejemplo a mediados del periodo senso-motriz), antes del cual existen, no obstante, adaptaciones funcionales (por ejemplo en la construcción de los primeros esquemas de acción).

 

2. Ejemplos.- Veamos dos ejemplos de adaptación funcional. 1) cuando un bebé se topa al azar con una mamadera, ocurrirán simultáneamente dos cosas: a) intentará chuparla en vez de agarrarla, por ser lo único que sabe hacer. Esto significa que intentará adecuar el objeto externo a sus esquemas conocidos (asimilación); y b) intentará adecuarse a ese nuevo objeto externo, por ejemplo, instrumentando una forma distinta de chupar, porque no se trata del mismo objeto que hasta entonces venía succionando, es decir el pezón (acomodación).

Mientras que la asimilación es conservadora porque el bebé adecúa el objeto a sus posbilidades, la acomodación es innovadora porque el bebé también intentará cambiar él mísmo, adecuándose a la peculiar forma del nuevo objeto. Como resultado de este doble proceso de asimilación y acomodación, el niño consigue finalmente succionar la mamadera, lo cual constituye entonces un acto adaptativo: evidentemente, un niño que puede chupar una mamadera está más adaptado a su ambiente que uno que no sabe hacerlo.

2) Otro ejemplo nos lo procura Richmond (19,103), autor que nos propone imaginarnos un niño de dos años jugando en el suelo con diferentes juguetes, entre los cuales hay varias pelotas de goma o de plástico.

Hacemos ahora un experimento y le alcanzamos una pelota de trapo, es decir, una pelota distinta a las que hasta entonces conocía. Cuando el niño ejerce acciones sobre ella tocándola, tirándola, agarrándola, etc., advierte que tiene semejanzas con las pelotas que ya conocía, pero también nota diferencias. Como las pelotas ya conocidas, es esférica y rueda, pero a diferencia de ellas no rebota de la misma manera y es más suave al tacto. Debido a que encuentra semejanzas, el niño 'asimila' la pelota nueva a las viejas, es decir a su modelo previo de pelota, y en la medida en que encuentra diferencias deberá 'acomodar' su modelo de pelota para poder incorporar este nuevo objeto que le hemos dado. En suma, y si se nos permiten estas expresiones, cuando el niño adapta la pelota nueva a la vieja, está asimilándola, y cuando debe adaptar la pelota vieja a la nueva, está acomodándolo a ésta.

Su adaptación a la idea de pelota es ahora de mayor alcance y estabilidad. Hagamos un nuevo experimento y entreguemos al niño un globo. Nuevamente comparará este nuevo objeto con su modelo de pelota por ser el modelo más similar, y nuevamente encontrará semejanzas y diferencias, y entonces  se producirá una nueva asimilación y una nueva acomodación, con lo cual su modelo de pelota se enriquece aún más como resultado de sus acciones.

Hagamos un último experimento: sin que el niño lo advierta, mientras sostiene el globo lo pinchamos, y el globo explota.  El niño se sorprende muchísimo, porque hasta entonces él sabía que los objetos desaparecían porque eran tapados por otros, y la desaparición no la tenía asociada con ningún ruido fuerte. En este caso extremo, el niño no puede acomodar sus estructuras a la nueva situación por ser ésta realmente extraordinaria, ya que le exigiría un cambio demasiado radical en las mismas para poder adaptarse. Esta adaptación podrá hacerla algo más adelante, cuando se hayan cumplido otras etapas intermedias, lo que pone de relieve la idea de que evolutivamente, el procesos adaptativo no procede por saltos sino gradualmente. En otro ejemplo, este niño de dos años, si bien puede incluír un globo dentro del modelo de pelota, no puede aún incluirlo dentro de los objetos tridimensionales (junto a una mesa o a una valija) por no haber construído aún las estructuras que posibilitarán esta inclusión. Pablo Cazau

 

(3) Piaget J, "Psicología de la inteligencia", Buenos Aires, Psique, 1979.

(19) Richmond P, "Introducción a Piaget", Madrid, Editorial Fundamentos, 1972, 2° edición.